
El zorro ártico (Skugga-Baldur), novela ganadora del prestigioso Premio de Literatura del Consejo Nórdico en 2005, es la obra más importante de la literatura islandesa actual.
Sjón narra en “El zorro ártico” lo que quiere ser una leyenda popular y para ello se sirve de una figura mitológica extraída del folclore islandés: el Skugga-Baldur, un híbrido de gato y zorra que devora el ganado. Ese ser fantástico recorre las páginas como una sombra, lo que tiene sentido, pues ése es el significado de skugga: sombra; y en cierta manera, será el encargado de hacer justicia con quien ha cometido una acción reprobable. De modo que la idea de cuento popular se completa con la moraleja que podemos extraer de la historia, que parece decirnos que el destino se toma su tiempo pero, a la postre, hace justicia.
Pero al tiempo, y pese al subtítulo de leyenda popular, esta novela respira modernidad. Sobre todo en el ambiente alucinado que se respira cuando el cazador queda atrapado en la nieve, acompañado únicamente del cadáver del hermoso zorro que logró cazar, y su pensamiento es un delirio en el que está preso como lo está en la nieve. Son estas unas páginas magistrales, divertidas y al mismo tiempo, tétricas.
El estilo ágil, conciso, del que se sirve Sjón, provoca en el lector la sensación de que el autor no desea perder tiempo en detalles insignificantes. Sin embargo, precisamente la narración está llena de esos detalles que convierten una lectura en única por su capacidad para sorprender. Esto sucede especialmente en la primera de las cuatro partes en que se divide la historia. La brevedad de las frases, de los párrafos, se convierte en la red con que el autor atrapa la atención del lector sobre los acontecimientos mínimos que componen la caza de un animal, transmitiendo así la tensión que embarga al cazador que acecha y al zorro que huye.
Cada parte de las cuatro que forman la historia es una pequeña historia en sí misma, que casi podría leerse de manera exenta; pero a su vez se ensambla con las restantes dando lugar a un todo mayor, que se nos desvela íntegro al llegar al fin. Es como si hubiésemos estado viendo distintas facetas de una misma talla, cuya visión completa sólo se nos desvelase al final.
Cruzando las cuatro historias, uniéndolas, tenemos al zorro, que muta de animal acosado en espíritu mítico, para acabar siendo, de alguna manera, el instrumento del que se sirve el destino para hacer justicia. Y junto a él encontramos a la inocente Abba, una joven de origen misterioso cuya existencia es una prueba de la maldad de la que es capaz el hombre, pero también de su compasión. Cuando la historia de Abba se completa, la narración se cierra; y entonces el lector comprende el acto de justicia que el zorro ha desencadenado.
El estilo del libro, muy ágil y poético, ha influido de manera determinante en el éxito internacional que lo ha acompañado, ya que ha sido traducido a más de quince idiomas y ha recibido numerosos elogios de la crítica.Esta es, sin duda, una deliciosa novela, perfecta para adentrarse en la literatura de los países nórdicos